El fin del “mentor-gurú”: por qué los emprendedores no necesitan respuestas, sino alguien que actúe como espejo
- Netmentora Catalunya
- 9 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Durante años, el ecosistema ha repetido un mensaje casi ritual: “consigue un mentor”. Libros, incubadoras, blogs y charlas TED lo han presentado como una verdad indiscutible. Pero ese modelo empieza a quedarse corto. Los emprendedores en fase de crecimiento no necesitan un gurú que les entregue respuestas, sino alguien capaz de confrontarles con criterio.
No un “mentor”, sino un acompañante empresarial.
Este enfoque rompe con la lógica tradicional que situaba al mentor como figura casi oracular. En un entorno lineal podía tener sentido; hoy, en un escenario complejo y volátil, el crecimiento real exige otra cosa. No se avanza con fórmulas heredadas, sino con pensamiento compartido, con diálogo exigente y con relaciones entre iguales.
El acompañamiento empresarial no se basa en la autoridad, sino en la experiencia puesta al servicio del otro. No consiste en replicar lo que funcionó en otro momento o en otro mercado, sino en ayudar al emprendedor a pensar mejor, con más perspectiva y menos ruido. El objetivo no es decirle qué hacer, sino ampliar su mirada para que cada decisión se tome con más criterio y más contexto.
Pero ese espejo no es único. Ninguna persona puede abarcar todos los ángulos que una empresa en crecimiento necesita. Por eso, cada vez más, el valor está en comunidades donde conviven múltiples miradas, expertise y trayectorias. Redes como Netmentora permiten que un emprendedor acceda no solo a un acompañante, sino a un conjunto de líderes capaces de iluminar problemas desde disciplinas, sectores y experiencias distintas. La lucidez no se construye en solitario: se construye en red.
En este contexto, el acompañamiento supera con creces a la mentoría. No ofrece atajos ni un “sí” complaciente. Ofrece fricción que ordena ideas, honestidad que evita autoengaños y contraste que previene decisiones precipitadas. Como recuerda Morillas: “Un emprendedor no se hunde por falta de ánimo; se hunde por falta de realismo”. Y el realismo rara vez nace de conversaciones cómodas.
Retribuir a la comunidad, en este modelo, no significa transmitir un legado estático, sino participar en un ejercicio colectivo de pensamiento crítico. No se devuelve sabiduría; se devuelve lucidez. El acompañamiento no moldea al emprendedor: lo ayuda a descubrir su propia forma de liderar.
Todo apunta a que el ecosistema emprendedor avanzará en esta dirección. La mentoría tradicional seguirá existiendo, pero su papel será menor en un mundo donde el crecimiento depende de conversaciones honestas, relaciones horizontales y comunidades capaces de sostener decisiones difíciles. Nadie crece solo, y nadie crece bien solo con respuestas: se crece con mejores preguntas.

Los emprendedores ya no buscan héroes. Buscan personas que reflejen lo que solos no ven, que amplíen su criterio y que cuestionen sus creencias cuando hace falta. Buscan conversaciones que transformen, no discursos que tranquilicen. Y buscan comunidades que aporten luz, no ruido.
Si esta forma de entender el crecimiento te resulta familiar —criterio compartido, pensamiento exigente y una red de miradas diversas— quizá tiene sentido explorar cómo trabajamos. En Netmentora, el acompañamiento no se declara: se practica.




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